Luis García Monterolos días que son días porque alguien me ama
2008-03-11T22:35:24+00:00
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Culturathe-shaker: that blog/flickr/multimedia-aggregator kind of thingLuis García Monterohttp://s3.amazonaws.com/lcp/luisgarciamontero/myfiles/luisgarciamontero65x65.bmphttp://luisgarciamontero.espacioblog.com/post/2008/03/11/importante-soy-luis-garcia-monteroImportante: No soy Luis García Montero2008-03-11T22:35:24+00:002008-03-11T22:35:24+00:00
<p>A raíz de los e-mails que con frecuencia suelo recibir a través de este blog intentando contactar con Luis García Montero, quiero decir que este blog no está gestionado por Luis García Montero y que por lo tanto no es él quien se encuentra detrás de esta web.</p>
<p>Así que es inútil intentar contactar con Luis García Montero a través del formulario de contacto de este blog.</p>
<p>Quien desee ponerse en contacto con Luis García Montero puede solicitar los datos de contacto que necesite a través de la dirección del Departamento de Literatura Española de la Universidad de Granada, donde realiza su labor docente.</p>
<p>Ésta es la dirección a la que deben dirigirse (el 34 deberá marcarse seguido del 00 sólo en el caso de llamadas internacionales):</p>
<p>DEPARTAMENTO DE LITERATURA ESPAÑOLA</p>
<p>FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS. EDIFICIO A<br />
CAMPUS DE CARTUJA<br />
18071 GRANADA (ESPAÑA)</p>
<p>TELÉFONO: 34 - 958 - 240905<br />
TELEFAX: 34 - 958 – 240906</p>
<p>ADMINISTRATIVA: Dª TERESA OLALLA JIMÉNEZ : olalla88@ugr.es</p>
<p>Por otra parte, hace tiempo que este blog dejó de estar activo. Artículos de opinión, poemas y otras informaciones acerca de Luis García Montero se siguen publicando a través del blog HoraSur (http://www.horasur.tk), para ello, en el apartado de "enlaces", pinchen en "Luis García Montero".
</p>
Luis García Monterohttp://s3.amazonaws.com/lcp/luisgarciamontero/myfiles/luisgarciamontero65x65.bmphttp://luisgarciamontero.espacioblog.com/post/2007/04/28/cierre-y-trasladoCierre y traslado2007-04-28T09:07:48+00:002008-02-24T16:03:34+00:00
<p>Este blog se cierra y pasa a integrarse en <A id=link_0 title=http://www.lacoctelera.com/elimaginariodebasi href="http://www.lacoctelera.com/elimaginariodebasi">El imaginario de Basi</A>.</p>
Luis García Monterohttp://s3.amazonaws.com/lcp/luisgarciamontero/myfiles/luisgarciamontero65x65.bmphttp://luisgarciamontero.espacioblog.com/post/2007/03/14/dos-espanasDos Españas2007-03-14T09:01:27+00:002007-11-06T07:40:42+00:00
<p>Parece irremediable que la vida política corra sin freno hacia un enfrentamiento acalorado y profundo, como un tajo mezquino, entre la derecha y la izquierda. La sombra de las dos Españas vuelve a filtrarse en las plazas públicas, los cafés y los domicilios. La verdad es que resulta milagrosa esta desgarradura, una superstición, porque cada vez parece más difícil en la realidad distinguir a la derecha y la izquierda. La derecha se siente muy incómoda, muy indignada, ofendida hasta extremos de camisa azul, en un país gobernado por la izquierda, pero en el que los empresarios ganan más dinero que nunca, no hay desestabilización social grave y la iglesia católica vive subvencionada, conservando intactos todos los privilegios concedidos por la dictadura franquista. La izquierda sensata no gusta a la derecha, aunque la derecha cometa ahora todas las insensateces tradicionales de la izquierda y se haya hecho partidaria en la práctica de la desacralización del país, del divorcio, del aborto, de la dignidad de la mujer y del derecho al voto. Cuando todo está más confundido, la brecha se abre y las diferencias se apoderan de la escena política. Quizá este proceso sólo sea posible en una escena política desconectada de la realidad, convertida en un simulacro en el que la representación poco a poco ha sido desplazada por las batallas virtuales. Existen dos España pero al margen o más allá de España, de la España que trabaja o sufre el paro, se casa o se divorcia, estudia o celebra el botellón, se compra una casa o se va de su casa para viajar por el mundo cuando el calendario ofrece un puente de plata. En cualquier caso, no conviene tomarse la crispación en broma, porque las realidades virtuales influyen en la piel con sus borraduras, y suponen la cancelación de la política real, en un camino que lleva hacia la abstención, territorio siempre favorable a la derecha.</p>
<p>Como ya no somos hermanos, y disfrutamos de la misma sociedad de consumo, ahora no tiene ningún sentido acudir a las armas. La barbarie virtual puede encauzarse, sin que las manifestaciones y la sangre rojigualda llegue al río. Podríamos llegar a un acuerdo de crispación civilizada, una división incruenta de las dos Españas. Ya que la derecha se está acostumbrando a acudir a Madrid, convocada por el simulacro de sus líderes, deberíamos ponernos de acuerdo para que se quede allí, con todo lujo de atenciones y una pensión que les permita mantener su nivel de vida. Los ciudadanos de Madrid no afectados por las agitaciones viscerales del PP pueden venirse a provincias, acogidos por la solidaridad de la vida sin gritos. Sería una manera sensata de responder a un proceso de separación triste, pero inevitable, por el que Madrid, ciudad de la corte mediática y la derecha indignada, se va alejando poco a poco de España. Los insultos consuetudinarios del Parlamento no representan a España, sino a la crispación mediática, en la que sin ninguna duda se acomodarán muy bien los españoles que hacen un alto en sus pacíficos viajes internacionales para poblar de turismo colérico y sabático las calles madrileñas. Así nos dividimos España sin necesidad de matarnos. Hay otras posibilidades, pero tienen que ver con la política real, y no sé si quedan fuerzas para hacer política real y salirnos del vértigo marcado por los estrategas de la antipolítica. El PSOE está pagando caros los errores cometidos por debilidad a la hora de defenderse de las manipulaciones envenenadas del PP. Se equivocó en la oposición al firmar un pacto bipartidista contra el terriorismo, marginando a las fuerzas democráticas que gobiernan el País Vasco y reduciendo el asunto a un problema de pareja. Y se equivocó al no permitir que De Juana Chaos, una vez cumplida su pena, saliese a la calle, como le correspondía por derecho. No debió asustarse de que se materializaran finalmente las medidas de gracia aplicadas a la condena del terrorista durante el Gobierno de Aznar. Deberíamos volver todos a la España real para salvarnos de las dos Españas virtuales.</p>
<p>(fuente: <A id=link_0 title=http://www.elpais.com/solotexto/articulo.html?xref=20070310elpand_13&type=Tes&anchor=elpepuespand href="http://www.elpais.com/solotexto/articulo.html?xref=20070310elpand_13&type=Tes&anchor=elpepuespand">http://www.elpais.com/solotexto/articulo.html?xref=20070310elpand_13&type=Tes&anchor=elpepuespand</A>)</p>
Luis García Monterohttp://s3.amazonaws.com/lcp/luisgarciamontero/myfiles/luisgarciamontero65x65.bmphttp://luisgarciamontero.espacioblog.com/post/2007/03/14/si-yo-te-comentase-la-vida-es-mentiraSi yo te comentase que la vida es mentira2007-03-14T08:58:49+00:002007-11-06T07:40:42+00:00
<p>(Poema IV del Libro I)</p>
<p>Si yo te comentase que la vida es mentira,<br />
háblame del amor o de tu cuerpo,<br />
de la noche contigo.</p>
<p>Y recuérdame luego<br />
los días que son días porque alguien me ama<br />
o acaso<br />
porque tú me prefieres.</p>
<p>("Diario cómplice", 1987)</p>
Luis García Monterohttp://s3.amazonaws.com/lcp/luisgarciamontero/myfiles/luisgarciamontero65x65.bmphttp://luisgarciamontero.espacioblog.com/post/2007/03/14/para-ser-leido-muchos-anos-despuesPara ser leído muchos años después2007-03-14T08:52:45+00:002008-05-07T14:35:00+00:00
<p>Existen<br />
llamaradas de lluvia en los faroles<br />
de algún amanecer, mientras corremos,<br />
en una edad cualquiera de la vida<br />
a partir de los veinte. Yo no sé<br />
si recordáis la sombra de los coches<br />
junto a la madrugada. Entre vosotros,<br />
solo<br />
en la resaca torpe del deseo,<br />
he conocido un mundo imaginario<br />
de luces y destellos,<br />
con la ciudad indecisa todavía<br />
decorando la escena perfecta del regreso<br />
como una consecuencia de atardecer unidos<br />
cada día más cerca de nosotros.</p>
<p>Hoy conozco los ojos en blanco del amor,<br />
su primera presencia de corazón nublado,<br />
la pequeña venganza que nos plantó en la boca.<br />
Conocemos el mar,<br />
siempre vuelto de espaldas<br />
en veranos antiguos ante la despedida,<br />
cuando el sexo no fue sino este bosque<br />
dorado de los cuerpos<br />
o la virtud de ti,<br />
y noches dulcemente<br />
soportadas, y pestañas abiertas<br />
y ventanas.</p>
<p>Para el amor<br />
hace falta sin duda mucho tiempo<br />
y alguna vocación. Seguramente,<br />
como viejos poetas<br />
descoloridos por la proximidad,<br />
sigamos más que nunca<br />
en los espejos sucios de un café<br />
o recordando el Sena al pie de nuestros besos,<br />
nuestros mejores besos sobre unos labios góticos<br />
en una primavera demasiado inexperta.<br />
Quizá, después de todo,<br />
nosotros sí vinimos de París.</p>
<p>Venid,<br />
estamos todavía<br />
prendidos al silencio de nuestra soledad,<br />
en aquella ciudad indiferente<br />
tomada por el viento, crecida en la nostalgia,<br />
llena de muslos blancos donde nunca dio el sol.<br />
Venid,<br />
seguimos a la sombra de sus itinerarios,<br />
bajo su luna roja de arcilla y de tormenta,<br />
entre la piel dormida de su lluvia nocturna.<br />
Venid,<br />
en esta madrugada venid, porque el deseo<br />
está tranquilo ahora<br />
como una mesa sucia de botellas,<br />
tardes de hierba o espuma de relojes.<br />
Venid, venid<br />
volvamos a elegir...<br />
canción o restaurante.</p>
<p>Desde que anochecimos con ojos de bolero<br />
la vida ha sido a veces<br />
asistir dulcemente a un cine de verano<br />
lleno de irrealidad,<br />
pero también a veces pasarse al enemigo.<br />
Vengo, pues, a ofreceros desde entonces,<br />
como un pellizco obsceno debajo de las faldas,<br />
aquellos años nuestros con sabor a champán.</p>
<p>("El jardín extranjero",1983)</p>
Luis García Monterohttp://s3.amazonaws.com/lcp/luisgarciamontero/myfiles/luisgarciamontero65x65.bmphttp://luisgarciamontero.espacioblog.com/post/2007/03/14/oracion-canta-miguel-rios-Oración (canta Miguel Ríos)2007-03-14T08:48:38+00:002007-11-06T07:40:42+00:00
<p>"Oración" (canta Miguel Ríos)</p>
<p>(Ver actuación):</p>
<OBJECT height=350 width=425>
<PARAM NAME="movie" VALUE="http://www.youtube.com/v/YPMHfwmuLSI">
<PARAM NAME="wmode" VALUE="transparent">
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</PARAM>
Luis García Monterohttp://s3.amazonaws.com/lcp/luisgarciamontero/myfiles/luisgarciamontero65x65.bmphttp://luisgarciamontero.espacioblog.com/post/2007/03/05/la-politicaLa política2007-03-05T14:14:26+00:002007-11-06T07:39:25+00:00
<p>Resulta muy tentador el pensamiento moral que puede acomodarse a las decisiones absolutas entre el bien y el mal. Las certezas, los principios fuertes, los dogmas, las creencias personales elevadas a categoría pública, dejan pocas grietas a la hora de organizar el mundo. En las conciencias cerradas no entran dudas. Pero de las conciencias cerradas tampoco pueden salir las moscas y las obsesiones que cada experiencia particular genera en el trato diario con la vida. Por eso la política, que por obligación debe atender a las tensiones y las posibilidades que genera la convivencia de todos los ciudadanos, nunca tiene las cosas tan fáciles. La política no es una tarea de moralización, sino un esfuerzo por interpretar la realidad, detectar los problemas y buscar soluciones. La política tiene principios, desde luego, pero tiene también circunstancias, situaciones concretas en las que trabajar, necesidad de estudiar el terreno, de tender puentes, abrir caminos y evitar que sus labores provoquen una catástrofe por error en los cálculos. La política no se parece a una sentencia judicial, o a una elección religiosa entre la santidad y el pecado. Tiene mucho más que ver con una obra pública. A veces exige un esfuerzo ético muy profundo, un ejercicio de íntima soledad y de compromiso social para delimitar bien, y en cada caso, aquello que resulta conveniente, algo que no siempre se identifica con una realidad perfecta. Los credos hablan desde el futuro, la política dialoga sobre el futuro. Los credos hablan en nombre de la verdad, la política busca soluciones. No se trata de renunciar a los principios o a la moral, sino de comprender que la política supone un modo de encauzar esos principios para ser dueños también, y responsables, de los finales. Hago estas reflexiones animado por la lectura de Victoria Kent. Una pasión republicana (Debate, 2007), la biografía que Miguel Ángel Villena ha escrito sobre una de las políticas y de las mujeres españolas más admirables del siglo XX.</p>
<p>Nacida en la Málaga liberal de Jiménez Fraud y Moreno Villa, la Málaga que poco después iba a alentar la revista Litoral y la obra de Prados y Altolaguirre, Victoria Kent fue una pionera, una ciudadana que abrió caminos. Leer su biografía significa atravesar los asuntos de la educación de la mujer, del derecho penal y de la política republicana bajo un estribillo exacto: fue la primera en... Sin embargo, no ha gozado en la democracia española del reconocimiento que se merecía. Quizá se debe a que su figura de republicana solitaria, sin más adjetivos, resultó incómoda no sólo para los padres de la transición monárquica, sino también para un movimiento feminista que no comprendió su actitud, cuando votó en las Cortes contra la concesión a las mujeres del derecho al voto, postura que compartió con la diputada socialista Margarita Nelken. El discurso parlamentario con el que explicó su postura, estuviese o no equivocada, es un documento conmovedor de honradez política, la misma que demostró cuando Manuel Azaña forzó su dimisión como Directora General de Prisiones, asustado por la modernidad de una medidas que transformaron los rumbos penitenciarios en Europa. Su lealtad a una política, se plasmó en su ejemplo muy discreto de autocontrol. Del mismo modo, al tomar una postura sobre el voto femenino, asunto que le afectaba íntimamente, hizo política, reflexionó sobre la situación española, señaló que la clase obrera anarquista había sido llamada a la abstención electoral, que la iglesia estaba volcándose en el apoyo de los movimientos antirrepublicanos y que una parte muy significativa de las mujeres sometía su voto a la iglesia. Pidió un poco de tiempo, sólo un aplazamiento, para que el voto de la mujer no fuese un arma contra la República. Quien se limite a decir que Victoria Kent se opuso al voto femenino será incapaz de comprender la altura de esta mujer, que quiso intervenir en la realidad, siendo muy consciente de la situación española, es decir, haciendo política. No negociaba una verdad, sino el futuro de todos.</p>
<p>(fuente: <A href="http://www.elpais.com/solotexto/articulo.html?xref=20070303elpand_6&type=Tes&anchor=elpepuespand">http://www.elpais.com/solotexto/articulo.html?xref=20070303elpand_6&type=Tes&anchor=elpepuespand</A><A href="http://www.elpais.com/solotexto/articulo.html?xref=20070217elpand_5&type=Tes&anchor=elpepuespand"></A>)</p>
Luis García Monterohttp://s3.amazonaws.com/lcp/luisgarciamontero/myfiles/luisgarciamontero65x65.bmphttp://luisgarciamontero.espacioblog.com/post/2007/02/23/sonata-triste-la-luna-granadaSonata triste para la luna de Granada2007-02-23T08:27:41+00:002007-11-06T07:37:39+00:00
<p>Esta ciudad me mira con tus ojos,<br />
parpadea,<br />
porque ahora después de tanto tiempo<br />
veo otra vez el piano que sale de la casa<br />
y me llega de forma diferente,<br />
huyendo del salón,<br />
abordando las calles<br />
de esta ciudad antigua y tan hermosa<br />
que sigue solitaria como tú la dejaste,<br />
cargando con sus plazas,<br />
entre el cauce perdido del anhelo<br />
y el abrigo del mar.</p>
<p>Si estuvieras aquí<br />
nada hubiese cambiado sino el tiempo,<br />
el cadáver extrañado de sus ríos<br />
que siguen sumergidos<br />
como tú los dejaste.</p>
<p>Ahora<br />
siento otra vez mi cuerpo poblarse de veletas<br />
y lo veo extendido<br />
sobre generaciones de ventanas antiguas<br />
mientras la noche avanza solitaria y perfecta.</p>
<p>Somos de una ciudad<br />
cargada de paciencia,<br />
que no conoce el sueño de los invernaderos,<br />
ni ha vivido la extraña presencia del amor.</p>
<p>Como pequeñas venas<br />
los comercios esperan para abrirse mañana<br />
y el deseo no existe<br />
más allá de la luna de los escaparates.</p>
<p>Hemos soñado ya todos los sueños,<br />
hemos vivido aquí<br />
donde la historia olvida sus raíles vacíos,<br />
donde la paz es negra y se recoge<br />
entre plazas cerradas,<br />
sobre tabernas viejas,<br />
bajo el borde morado del misterio.</p>
<p>Alguna vez soñamos<br />
con un mundo distinto:<br />
era cuando el imperio perdido del azúcar<br />
y llegaban viajeros<br />
al calor de la industria.<br />
Las calles se llenaron de motores rugientes<br />
y la frivolidad<br />
como una enredadera brillante por los ojos<br />
nos ofreció de pronto<br />
templada carne, lámparas de araña.</p>
<p>Parece que os recuerdo<br />
abrazados al mundo entre trajes de hilo,<br />
entre la piel hermosa de una época<br />
que nos dejó sus árboles,<br />
el corazón grabado<br />
sobre las pitilleras, y su dedicatoria<br />
en las fotografías.</p>
<p>Ahora<br />
cuando el destino ya no es una excusa<br />
sino la soledad,<br />
y los cielos están bajo el tejado<br />
como tú los dejaste,<br />
todo recuerda un sueño sucio<br />
de madrugada.</p>
<p>Aquí<br />
no tuvimos batallas sino espera.<br />
La guerra fue un camión que nos buscaba,<br />
detenido en la puerta,<br />
partiendo con sus ojos encendidos<br />
de espía<br />
y al abrigo del mar.<br />
Más tarde<br />
entre canciones tristes de marineros rubios<br />
todo quedó dormido.<br />
De balcón a balcón<br />
oímos la posguerra por la radio,<br />
y lejos,<br />
bajo las cruces frías de las plazas,<br />
ancianas sombras negras paseaban<br />
sosteniendo en las manos<br />
nuestra supervivencia.</p>
<p>Esta ciudad es íntima, hermosamente obscena,<br />
y tus manos son pálidas<br />
latiendo sobre ella<br />
y tu piel amarilla, quemada en el tabaco,<br />
que me recuerda ahora<br />
la luz artificial del alumbrado.</p>
<p>Vuelvo hacia ti. Mi corazón de búho<br />
lo reciben sus piernas.<br />
Como testigos mudos de la historia<br />
acaricio las cúpulas perdidas,<br />
palacios en ruina,<br />
fuentes viejas<br />
que recogen la luna<br />
donde van a esconderse los últimos abrazos.</p>
<p>Verdes en el cansancio<br />
de todas las esquinas<br />
esta ciudad me mira con tus ojos de musgo,<br />
me sorprende tranquila<br />
de amor y me provoca.</p>
<p>Amanece<br />
moradamente un día<br />
que las calles comparten con la lluvia.<br />
La soledad respira más allá<br />
de las grúas<br />
y mi cuerpo se extiende<br />
por una luz en celo que adivina<br />
los labios de la sierra,<br />
la ropa por las torres de Granada.</p>
<p>La madrugada deja<br />
rastros de oscuridad entre las manos.<br />
Oigo<br />
una voz que clarea. Lentamente<br />
los tejados sonríen cada vez más extensos</p>
<p>y así,<br />
como una ola,<br />
entre la nube abierta de todos los suburbios,<br />
esta ciudad se rompe sobre las alamedas,<br />
bajo los picos últimos<br />
donde la nieve aguarda<br />
que suba el mar, que nazca la marea.</p>
<p>("El jardín extranjero", 1983)</p>
Luis García Monterohttp://s3.amazonaws.com/lcp/luisgarciamontero/myfiles/luisgarciamontero65x65.bmphttp://luisgarciamontero.espacioblog.com/post/2007/02/17/mananaMañana2007-02-17T17:04:45+00:002007-11-06T07:36:44+00:00
<p>Como la mayoría de mis amigos están acostumbrados al pesimismo por exigencias de la realidad, no me pasa desapercibida la ilusión cuando reaparece en sus conversaciones. Hay luces que se encienden en las palabras acostumbradas a las sombras como los faroles callejeros en las penumbras del atardecer. A todos nos gusta sentirnos útiles sin tener que traicionarnos. He notado un rebrote de la alegría cívica en los debates sobre el referéndum del Estatuto. No sé si dará resultados significativos en los índices de la participación, pero ya es importante que algunas reflexiones hayan vuelto a unir la interpretación del presente con la ilusión del futuro. Resulta complejo esgrimir el concepto de la alegría en la tradición andaluza, porque durante siglos se ha identificado con la juerga superficial de un territorio herido por las tristezas del hambre. Ahora nuestro tiempo es otro, somos una sociedad avanzada, se ha roto la dinámica de la marginación. Ser una sociedad avanzada, claro está, no significa vivir sin problemas, sino vivir con los problemas y las desigualdades propias de una sociedad avanzada. El Estatuto interpreta la realidad, comprende que hemos pasado de las quejas y los retrasos tradicionales a las contradicciones de una situación nueva, al paisaje de las democracias europeas modernas, y propone respuestas cargadas de alegría cívica. Esta ilusión a la que me refiero descansa en tres claves: dignificación de la política, memoria histórica y futuro histórico. Basta con meditar las noticias de los periódicos para asumir que vivimos años de barbarie neoconservadora. Sufrimos la ley del más fuerte, el descrédito de la política y la liquidación del Estado, en nombre de una eficacia que sólo con mucha fastasmagoría tecnológica puede confundirse con los intereses de los ciudadanos. Motivo de alegría supone afrontar la barbarie no ya con una ética de la resistencia, sino con la oportunidad de un optimismo constructivo.</p>
<p>El desarrollo progresista de la España de las autonomías ha facilitado una coyuntura feliz y extraña: una nueva oportunidad para las competencias públicas. La raíz profunda de la dignificación de la política es inseparable de la reivindicación de los espacios públicos, los amparos sociales, las medidas de igualdad y la defensa del medio ambiente. El Estatuto tiene los ojos abiertos a los problemas reales, a las dificultades económicas, laborales y sociales de los ciudadanos. El protagonismo de la solidaridad es lógico en una tierra con memoria histórica, que conserva recuerdo de un pasado inmediato de emigración, dependencia y pobreza. A la hora de construir el futuro preferimos apostar por la cohesión, la integración de los inmigrantes, la convivencia pacífica y el diálogo entre culturas. El adjetivo histórico se aplica a la memoria para aludir a las experiencias y los recuerdos colectivos. Un sentimiento de alegría se produce cuando nos atrevemos a aplicar este adjetivo al futuro. Y ese es el reto. El tiempo humano también se construye, se hace histórico, futuro histórico, sobre todo cuando pensamos en el porvenir sin la condenas de la fatalidad o de leyes escritas al margen de la voluntad de los ciudadanos. La alegría cívica surge entonces, como algo más que una resistencia ante la hostilidad, como un sentimiento puro de intervención, una apuesta por un modelo de Estado, una negociación con la realidad. De pronto nos sentimos legitimados una vez más para inventar, para imaginar, para sentirnos herederos de las ilusiones optimistas de la modernidad, para recoger la antorcha de la dignificación humana. Las utopías irracionales proponen el paraíso, un futuro perfecto que promete la felicidad, palabra demasiado rotunda, que sólo se hace vida en algunas afortunadas plenitudes del amor azaroso. Para discutir de los horizontes públicos mejor es atenerse al estado modesto de la alegría, que no da soluciones eternas, pero permite unir la ilusión con la realidad. Alegre me parece a mí la apuesta por los espacios públicos del nuevo Estatuto. Conviene aprovecharla.</p>
<p>(fuente: <A href="http://www.elpais.com/solotexto/articulo.html?xref=20070217elpand_5&type=Tes&anchor=elpepuespand">http://www.elpais.com/solotexto/articulo.html?xref=20070217elpand_5&type=Tes&anchor=elpepuespand</A>)</p>
Luis García Monterohttp://s3.amazonaws.com/lcp/luisgarciamontero/myfiles/luisgarciamontero65x65.bmphttp://luisgarciamontero.espacioblog.com/post/2007/02/15/como-cada-mananaComo cada mañana2007-02-15T19:25:31+00:002007-11-06T07:36:30+00:00
<p>Ahora sé<br />
que estas calles nos han hecho solitarios<br />
y nuestro corazón<br />
tiene el pulso amarillo<br />
de las maderas lentas de un tranvía.</p>
<p> Sobre su cuerpo viejo<br />
andábamos despacio, de forma irregular,<br />
con una simetría parecida a los árboles.</p>
<p>Era hermoso acudir<br />
cada mañana<br />
y respetar la cita con la hiedra<br />
del muro,<br />
los ropajes cansados de las casas estrechas<br />
y de las calles sucias. Agradable<br />
cruzar sobre algún puente,<br />
detenerse lo exacto<br />
para ver cómo el agua discute en las orillas.</p>
<p>En su jardín olimos<br />
los primeros inviernos, su curso indefinido<br />
por entre las palmeras.<br />
Casi nadie pasaba,<br />
sólo había<br />
cuarenta sillas rojas<br />
de los bares cerrados y alguna soledad<br />
definitiva.</p>
<p>Durante muchos años,<br />
durante tantos días que pasaron<br />
el uno tras el otro,<br />
el deber era un cierto paseo solitario,<br />
la cita con un rumbo que sólo desviamos<br />
para pisar las horas que caían,<br />
los sueños que faltaban,<br />
la superficie helada de los charcos,<br />
para saltar los setos<br />
o besarnos las uñas moradas por el frío.</p>
<p>Y llegando a la puerta solíamos comprar<br />
pequeños caramelos de nata o de violetas.</p>
<p>Entrábamos por fin para mezclarnos<br />
como cada mañana de la vida<br />
con el paso cansado, los azulejos fríos<br />
de un mundo hecho en latín<br />
y números romanos.</p>
<p>Ahora sé<br />
que en aquella ciudad deshabitada<br />
la gente andaba triste,<br />
con una soledad definitiva<br />
llena de abrigos largos y paraguas.</p>
<p>("El jardín extranjero" 1983)</p>